Netflix, Opinión, Series americanas

‘House of Cards’, la batalla más difícil de los Underwood

¡Cuidado! Puede contener spoilers si no has visto la cuarta temporada. 

Durante este último fin de semana de comilonas, regalos y visitas, he aprovechado para ver los capítulos que me faltaban de la última y cuarta temporada de ‘House of Cards. Me hubiera gustado verla a tiempo pero las series se acumulan sin que te des cuenta.

A través de tres temporadas hemos visto que los Underwood han sido el mismo espejo sobre el que mirarse, pero esta vez la situación ha dado un viraje sorprendente pero que quizás todos esperábamos por su sed de protagonismo y de ambición en sus carreras políticas individuales. Frank y Claire, Claire y Frank. Dos piezas en un matrimonio que cojea en la cuarta temporada. 

El atractivo inicial de la serie original de Netflix se basó en gran parte en sus elementos sensacionalistas: los jugosos giros y vueltas que empujaban la narración hacia adelante mientras que Frank y Claire Underwood trazaban, planeaban y conseguían nuevos puestos.

La ascensión de la pareja de poder fue mucho más rápida de lo que muchos esperaban, Frank se convirtió en presidente al final de la segunda temporada. Pero, ¿qué supone que iba a hacer a continuación? o mejor, ¿dónde iba a conseguir más poder después de obtener el cargamento más alto?

La respuesta proporcionada en la tercera temporada fue la reelección. Después de todo, el presidente Underwood no fue votado para el cargo, por lo que ganar su próximo mandato tenia que ser un desafío. Los trece episodios se dividen casi exactamente en dos arcos distintos.

El primero se refiere específicamente al cliffhanger del año pasado cuando Frank (Kevin Spacey) y Claire (Robin Wright) se encuentran como enemigos en vez de aliados, mientras que el segundo se ocupa de los pecados del pasado, un hilo fuertemente estimulante. Y la nueva temporada carece de un poco de la ferocidad que ayudó a la primera incursión de Netflix al éxito pero es también la prueba más madura en este paisaje político ficticio. 

En pocas palabras, demasiados golpes ha sorteado ‘House of Cards’ en estos trece capítulos, con antagonistas muy prometedores para los Underwood pero que al final cometieron errores. Entre ellos su  rival republicano, el gobernador Will Conway (Joel Kinnaman), quien quizás encarnó una versión más joven de Frank, alguien que fue despiadado y ingenioso, astuto usando las redes sociales para hacer mejorar su imagen y su carrera política. Además, cabe señalar que la temporada ha concluido con una acusación bastante llamativa de cómo los políticos utilizan el miedo al terrorismo para proteger su territorio, con Underwood declarando abiertamente y afirmando con desprecio la afirmación de: “Hacemos el terror”. 

A pesar de ser una serie con un guión muy inteligente y bien trabajado, ‘House of Cards’ nos ha complacido con una de las principales tramas de esta temporada: la idea de Claire como vicepresidenta, es prácticamente imposible imaginar un escenario en el que un presidente elegiría a su esposa como vicepresidenta. No importa cuánto trabajase Frank Underwood para que pareciera que esa era la idea de otra persona. Mientras que los Clintons han establecido un precedente para que una Primera Dama persiga su propia carrera política, ese tipo de nepotismo directo todavía esta lejos de cumplirse en la sociedad americana. Al final los Underwoods han tenido que marcharse con el rabillo entre las piernas, al igual que los Clintons.

Por otra parte, ‘House of Cards’ ha decido mantener durante una parte considerable de la temporada a una figura del periodismo y del reportero para ahondar en los asuntos de los Underwoods. El periodista ahora encarcelado tras caer en el juego sucio de Frank, lucha por mantenerse en pie conociendo toda la verdad sobre el actual presidente y la estela de sangre que ha dejado en su camino hacia la presidencia.En este caso, la historia realmente se publicó, obligando a Frank y Claire a trabajar en un plan de última hora desesperadamente para que la historia cayera rápido en el olvido. Sin embargo, el enfoque de Lucas Goodwin (Derek Cecil) no es casual, y como descubrirá el espectador más adelante, causará un punto de inflexión decisivo en los acontecimientos.

‘House of Cards’ trata con las peculiaridades de la política y los impedimentos para escalar puestos. Con tres premios Emmy en su haber, ‘House of Cards’ se ha consolidado como una serie de culto dentro y fuera de EEUU. Ya se confirmó una nueva tanda de capítulos, así que a por la quinta temporada. 

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